BIENVENIDOS AL VALLE DE TURÓN  

 

Turoneses, turonistas  y simpatizantes del Blog :

Soy Manuel Jesús López González, natural del barrio de “El Fabar” dentro del valle de Turón, que, como todo el mundo sabe, forma parte del concejo de Mieres. Soy Lito, de siempre y para siempre.

Os saludo y envío un fraternal abrazo.

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Esta es una panorámica de nuestro valle tal y como se ve desde el monte Polio. Lugar privilegiado que nos deja ver los pueblos situados en la “sombría” (Tablao, Villandio, Candanal, Castañir, Los Barracones, Sesnendi….) y ver o imaginar los orientados al ocaso (Urbiés, El Colléu, Ablaneo, Fresneo)

Esta fotografía nos sirve, asimismo, para contemplar una parte importante del cordal de L.longalendo (según la grafía de la Academia de la Lengua asturiana utilizada para pronunciar Chongalendo, tal y como se decía antiguamente). El cordal de L.longalendo es el mural sur del valle de Turón. Apenas por encima de esas crestas y paralelo a ellas, durante los días de invierno, “pasa”  el astro rey (con el permiso del gran Nicolás Copérnico, claro). Esa es la causa de que ilumine, todo el año y con toda su intensidad, la ladera septentrional, “la solana”, llamada así por tal motivo.         

La instantánea nos permite descubrir, además, no solo cotas de L.longalendo que, como cumbres afiladas, parecen desafiar al firmamento (“picu Mediudía“, “Cuitu Urgosa“picu Cutrifera”…), sino también lugares emblemáticos de nuestra geografía como “el mayáu d’Espines o les praderíes d’Urgosa”.  

                                Pero, más allá de L.longalendo, marcando el horizonte, “s’aculumbra” una cordillera que separa los concejos de Aller y Lena: la “Sierra de Carraceo” que está plagada de historia. Bordeando su vertiente meridional, en el siglo I antes de nuestra era, fue atravesada por las legiones romanas de Publio Carisio.  Se trataba de un formidable ejército imperial de varios millares de efectivos, constituidos por tropas de caballería e infantería que, procedente de León, venía a destruir los últimos focos de resistencia de nuestros antepasados: los bravos pueblos astures.

                                                                           

                         

Algo tiene el valle de Turón y algo tienen los turoneses con respecto a la tierra de origen que no es caso común entre los mortales.Como un goteo constante, desde la clausura de las últimas instalaciones mineras, son muchas las familias que han marchado cuando el Valle ya no podía facilitar a sus hijos un trabajo acorde con sus cualidades manuales para unos, o con su formación intelectual para otros.

Se han marchado pero, en realidad, nunca se han ido. Siempre que se les brinda una oportunidad, aquí están celebrando las fiestas patronales como antaño y recorriendo esos caminos que conducen al bosque mágico del Navaliego o al monte Polio, cumbre mítica que es el símbolo de nuestra protohistoria. Pero, no solo caminando por esas sendas milenarias que unen pueblos sino, también, interesándose por conocer su crónica.

La contemplación de todos estos escenarios les colma de emoción. Es como si bebieran un cóctel extraordinario a base de historia y geografía que les embriaga y, a la vez, acrecienta su sentimiento de admiración hacia un territorio exuberante que los vio nacer.

Amigos: quiero acompañaros, a través de las modestas páginas de este Blog, para recorrer juntos el paisaje que tanto admiramos. Para recordar a nuestros antepasados campesinos a los que llevaremos siempre prendidos en el alma. También, para dejarles a nuestros sucesores el testimonio de que esta tierra, tocó la gloria un día, cuando aquellos labradores se trocaron en mineros. Tierra y pueblo que son, en definitiva, la esencia de nuestro ser.