Preliminares

 




                                              Es necesario que señale, antes de comenzar esta larga historia, que las páginas siguientes son un compendio a tres bandas de notas extraídas de mi libro “Un filántropo asturiano: el brigadier Solís”, de un folleto que publiqué en el  RIDEA  titulado “El escultor de Santibanes” y de mis propias vivencias en pos de una investigación que estuvo plagada de emociones de toda índole. Para mí fue, alegoricamente hablando, como escalar una montaña de nieves perpetuas sin tomar ningún tipo de precauciones. Cargado hasta los topes de ilusión, emprendí la empresa, pero pronto tuve que sortear toda clase de dificultades y, al final, cuando tenía la cumbre ” a tiro de piedra” como suele decirse, me cogió una tormenta, lo más parecido a un huracán, que no me destrozó de verdadero milagro pero que me dejó muy malparado. En la parte última, desgraciadamente, no hay metáfora: quedé con el cuerpo roto y en su momento lo expondré con detalle. Alguien podrá preguntarse si alcancé la cima de aquella “ascensión”. Pues sí, lo logré… ¡pero dos años más tarde de lo previsto!

(Sigue el relato en “Avatares“)