TEXTOS E ILUSTRACIONES RECIENTES

 
 
Los 4 magnícos
Urbiés 2003. Lito  con  amigos y colaboradores en la presentación de varios libros: Zoilo Martínez de Vega, periodista de la Agencia EFE,(1), Pablo Prieto, licenciado en Derecho, (3) y Manuel Baquero, Graduado Social y librero (4).
 

Amigos Lº IV Ateneo
2003 Ateneo de Turón. Amigos del autor llegados de Oviedo  el día de la presentación del libro “Turón. El fin de una época”:   Segundo (1), Antonio Ron(2), Longinos (3), Jesús(4) y Luis (5) (Foto Antonio Fernández)
 

Oviedo 2007. Un aspecto del público en la presentación de “En busca del Turón perdido”en el Club Prensa Asturiana. En primera fila; Elena(1), Mina (2), Luz(3); en segundo término se distingue a José Ramón de Urbiés y a Ciano el futbolista. A la derecha apreciamos a Maite Bravo, presidenta de GRUCOMI (Foto Antonio Fernández)
 

 

Segundo, Eloy..
Otra perspectiva de los asistentes en  el mismo día y lugar. En primer término aparecen : Segundo (1), Eloy (2) y Serafín ( 3); detrás de ellos, es fácil reconocer a Ron ( 1), Longinos (2), Julia (3) y Gusti , mujer de Chus Carvajal (4). ( Foto Antonio Fdez)

 

 

03
Abril de 2007.Feria del Libro en Oviedo. Público asistente a la presentación del libro “En busca del Turón perdido”, momentos antes de iniciarse el acto. A la izquierda, en primera fila se aprecia a Serafín, Andrés Palicio y Julia, esposa de Longinos; en 2º lugar David y Amor, padres de Jorge Varela. A la derecha de la imagen, se ve a Gregorio Lillo; detrás, Mina, la madre  de Lito, Luz y Senén de Candanal, y en 3º lugar se encuentra Armando el de Anita de L’ Agüeria de Urbiés, entre otros,  (Foto Urbano Álvarez).

 

 

Ron Ateneo Lº VI
2011. Ateneo de Turón Durante la presentación d “El enigma de Turón”, Antonio Ron (2) explica la proyección fotográfica final entre el autor (1), Manuel Baquero (3) y Zoilo Martínez de Vega (4). (Foto Antonio Fernández)
Lº VII Turon
Ateneo de Turón 2.012. Presentación de “Memoria gráfica del Turón industrial (Tomo II)”: Baquero (1),Longinos (2), Lito(3), Heradio (4) , Ávila(5) (Foto de Antonio Fernández).

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TURÓN DA PARA MUCHO MÁS 

(Impresiones del periodista ovetense Luis José de Ávila en “Asturias mundial” como participante en la presentación del Libro VII de Lito Beyman “Memoria gráfica del Turón industrial (Tomo II)”

 

                                                                                  Turón da para esto y para mucho más dijo ayer en el Ateneo de la que fuera importante zona minera Manuel Jesús López “Lito”, autor del séptimo libro sobre Turón en el que se recogen mediante fotografías y textos la memoria industrial de este pueblo que llegó a tener 9.000 mineros en su época de esplendor y que hoy no tiene ninguno, solo jubilados.

                                                                                          Cuando yo comenzaba como plumilla en el periódico Región de Ricardo Vázquez-Prada en 1964 un turonés de pro, al que ayer tuve la oportunidad de abrazar, Manuel Menéndez Baquero “Manolito”, me invitó a dar el pregón de las fiestas en la desaparecida sala María Luisa. Fue mi primer pregón y recuerdo muy bien la tarde noche lluviosa y yo subiendo el Padrún y la Rebollada con un Cuatro Cuatro de tercera mano al que no le funcionaba el limpiaparabrisas por lo que lo llevaba atado con un cordel y untaba el cristal con jugo de patata. “Manolito” tiene hoy 87 años, está sordo pero dispone de un vozarrón propio de un tenor de primera división. Es toda una institución en este pueblo en donde, como en el resto del Principado, casi todo está en venta o cerrado. Graduado social “Manolito” fue librero y durante 29 años corresponsal de La Nueva España inmortalizando a Turón y muchos sus problemas. Fundó y promovió el movimiento Pulso por Turón siendo el autor de las iniciativas que tras años de luchas y reivindicaciones lograron la reconstrucción del principal barrio del pueblo, el de San Francisco.

                                                                              El autor del libro Manuel Jesús López “Lito” se acaba de jubilar como destacado funcionario del ayuntamiento de Oviedo y con sus libros y escritos es como una voz que clama en el desierto regional contra la desertización de Turón, el patito feo de Mieres y del valle del Caudal. Sin ayuda de ningún tipo, costeándolos de su bolsillo, lleva publicados siete libros sobre la historia de Turón cuyas minas -San Víctor, Santa Bárbara, Figaredo, San José…- son hoy reliquias industriales, en pleno abandono pero que en su momento, hace un siglo, por ellas se llegaron a extraer 150 millones de toneladas de hulla, ahí es nada. En el acto intervinieron Longinos Fernández, técnico del ayuntamiento de Oviedo, que actuó como presentador, “Manolito”, siempre tan emotivo, Heradio González Cano, doctor en Derecho y poeta nicaragüense que hizo que al respetable se les pusiese la carne de gallina con sus versos, Andrés Palicio, funcionario del ayuntamiento de Oviedo y comentarista de la proyección fotográfica, y un servidor. No estuvo presente, y lo siento, el alcalde del concejo, Anibal Vázquez, por encontrarse en Torremolinos al frente de una delegación mierense ya que este concejo fue el pasado viernes el protagonista del Día de Asturias que cada año por estas fechas organiza el Centro Asturiano de Málaga que tan acertadamente preside Florentino Martínez Roces, pero si dedicamos el aplauso más intenso del acto a Mina, la madre del autor del libro, que pese a sus 86 años no se quiso perder la apasionadas defensa que Manuel Jesús López hizo de su tierra.

                                                                          Creo, por tanto, que iniciativas personales, al estilo de la soledad del corredor de fondo, como ésta de Manuel Jesús López merecen el reconocimiento y el apoyo no solo del vecindario de Turón si no de los asturianos en general. Allí estaba una de las fuerzas vivas de Lugones, José Antonio Coppen, quien es en dicha localidad -con el corazón dividido entre Oviedo y Siero- el “Lito” de Turón. Al regreso me detengo un momento en el polígono La Cuadriella. Un fallido intento, uno más, de reindustrializar la zona y que, como tantas iniciativas en las comarcas mineras, falló. Recuerdo cuando en el inicio de la década del 2000 un por entonces pletórico vice presidente primero del Gobierno de la nación llamado Francisco Alvarez-Cascos acudió a poner la primera piedra de dicho polígono siendo alcalde Misael Fernández Porrón. Total ¿Para qué?. Turón sigue igual de muerto o más. Solo las inolvidables canciones del Coro Minero contribuyen a elevar la moral de esta población desde hace años dejada de la mano de Dios.

 

Amigos de Oviedo
12 de marzo de 2015. Para acompañar a Lito en la presentación del libro “El despertar de Turón” y llegados expresamente de Oviedo, posan ante el Ateneo, de izquierda a derecha: Félix, Serafín, Antonio Ron, Andrés, Julia, esposa de Longinos, Pedro Cortés, Heradio y José Antonio Coppen. En primer término los hermanos Carvajal (Lorenzo y Chus); detrás, tapados por Pedro, están Longinos y José Antonio . Todos ellos buenos  amigos del autor. (Foto Antonio Fernández).
 
Ateneo lº IX
Ateneo de Turón 2.015. Presentación del libro “El despertar de Turón”: Nicanor(1), Longinos(2), José Espiño (3), Lito (4), Heradio(5), Licinio(6) . Es de hacer notar que, Longinos, coincidiendo con la presentación del Libro V (En busca del Turón perdido) se ha convertido en un fijo de la mesa en este tipo de actos. Actúa como maestro de ceremonias y lo hace con tal aplomo  y profesionalidad que cualquiera diría que esta es su dedicación de toda la vida(Foto de Antonio Fernández).
Rondalla Lº VIII
2.015. Una representación de la Rondalla y Coros de Figaredo actuando el día de la puesta en escena del libro “El despertar de Turón” (Foto de Antonio Fernández).
Con Urbano
2015. Lito departiendo con  Urbano Álvarez,  también funcionario del Ayuntamiento de Oviedo y asignado a Planeamiento. Este amigo suyo, tiene un récord muy particular: es la persona que le ha acompañado en Turón en las presentaciones de los nueve libros publicados desde 1995, de las cuales ha realizado multitud de fotografías  y siempre inseparable de su trípode y cámara de vídeo, puntualmente, dejó constancia de estos acontecimientos culturales  (Foto de Antonio Fernández).
        
Antonio y Lorenzo

Lorenzo Carbajal (1) y Antonio Fernández(2). Antonio es un enamorado de la fotografía  que a lo largo de su vida  ha realizado muchos miles de instantáneas, sobremanera de paisaje, tanto de Asturias como de las  tierras de Castilla . También  asistió a todas las presentaciones de los libros de Lito en Turón, exceptuando el primero (Informaciones del Turón antiguo) que, por motivos familiares, excusó su presencia. Pero ya para este libro aportó varias fotografías y la excelente portada del mismo. En cuanto a Lorenzo, en varias ocasiones deleitó a los asistentes a dichas presentaciones en el Ateneo con sus magníficos conciertos de acordeón. Dos grandes amigos del autor (Foto de Urbano Álvarez).

 

Notas sobre la presentación del libro “El despertar de Turón” por Luis José de Ávila  ( periodista)  Oviedo 2015

                                                      Acudo al Club de Prensa Asturiana para colaborar en la presentación del octavo libro de Manuel López González “Lito” sobre el valle de Turón. “El despertar de Turón” es una obra muy completa, tanto en el aspecto literario como gráfico, reflejando la historia del valle mierense y de sus ciudadanos, valle que de unos años para acá está abandonado de la mano de Diós. Menos mal que hace un año o así se creó un centro de estudios de Turón que preside el profesor Faustino Fernández con el objetivo de que la historia del valle no se pierda además de llegado el caso coadyuvar a la reanimación de la zona.

                                                Entre el público el ex delegado de Defensa Baldomero Argüelles -estudió el bachillerato en Turón- que ha tenido el acierto de hacer oídos sordos a proposiciones políticas para ir en listas municipales y también su compañero de armas Rufino Díaz que fue mi teniente cuando como voluntario allá por 1965 estuve mes y medio en el campamento de Pinar de Antequera de Valladolid. Ambos nos acordamos del frío que hacia aunque con 18 años para un servidor no había frío que se me resistiera.

                                                   Entre el público también se encontraba Mina de Fresneo que con sus 90 años muy bien llevados no quiso perderse la presentación del libro escrito por su hijo. El acto fue presentado por Longinos Fernández, director de los departamentos de Estadística y Registro General del ayuntamiento de Oviedo en el que “Lito” fue funcionario -hoy está ya jubilado-, con intervenciones del poeta y abogado nicaragüense Heradio González que con su verbo fácil no solo elogió la obra y la personalidad de ” Lito” si no que, como no podía ser de otra manera, sacó a relucir a su admirado Rubén Dario rematando sus palabras con una poesía del gran literato hispanoamericano. Heradio González también pidió que el Ateneo de Turón lleve el nombre de Manuel Jesús López “Lito”.

                                                       Otra intervención corrió a cargo de José Espiño, catedrático de literatura, quien tras manifestar que si Oviedo es la ciudad mejor novelada, el valle de Turón posiblemente sea el mejor historiado de Asturias gracias a la obra de Manuel Jesús López “Lito”. Mi intervención fue en la línea de mis predecesores, resaltando la extraordinaria labor investigadora de “Lito” para seguidamente dar paso al autor del libro quien en palabras concretas y directas nos diseccionó la situación pasada y presente del valle. Un valle el de Turón en el que extrajeron de sus entrañas 100 millones de toneladas de carbón con una población que había pasado de 2.000 habitantes del Turón bucólico, antes de la minería, a 15.000 en la época conocida como la de las “vacas gordas”, época que podemos situarla cuando la conocida como dicta blanda de Primo de Rivera cuando en Turón se unió la industria con la cultura para beneficio del obrero con un Ateneo que hervía de actividad y en el que estuvieron, entre otras personalidades, Valle Inclán y Maximiliano Arboleya.

                                                            “Lito”, que nunca tuvo pelos en la lengua, nos habló de que ya en los tiempos contemporáneos. “Los fondos mineros ni los olimos -se refiere de 1980 para acá-. Simplemente pasaron de largo por lo que Turón quedó abandonado a su libre albedrío. Nos han robado el presente y nos están escamoteando el futuro”. De haber tenido 20.000 habitantes en 1960 apenas hoy cuenta el valle con 4.000. Pero “Lito” no quiere tirar la toalla y en el libro en cuestión presenta un catálogo de propuestas para sacar a Turón del pozo. “Claro que si Turón no despierta es que los políticos siguen de vacaciones .Temo hasta que ronquen “.

 

ar. C. Cueta
2015. Artículo de Carlos Cuesta, presidente de ASPET (Asociación Asturiana de Periodistas y Escritores de Asturias) publicado en el diario “La Nueva España”.

Ov 7 2017
Oviedo 19 de junio 2017. Público asistente a la presentación de “Turón,hora cero” el el Club Prensa Asturiana (Foto de Urbano Álvarez).
Ov 2 17
En esta fotografía de Urbano se muestra la mesa de presentadores en el mismo acto: Faustino (1), Longinos  (2) Lito  (3) José Espiño(4) y Xulio Concepción(5).
 

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Prólogo del libro “Turón, hora cero”por Xulio Concepción Suárez ( Doctor en Filología Hispánica y Miembro de Número del Real Instituto de Estudios Asturianos). Oviedo 2017:

                                                       Hay muchas formas de seguir construyendo (y reconstruyendo) paisajes en el espacio y en el tiempo de un pueblo, de una comarca, de unos valles, de una región entera. Pero destaca una en especial: aquella que mira al pasado para proyectar el futuro desde el presente. Como existen estilos diferentes para contarlo: con palabras, con fotografías, con notas musicales… Y entre todos ellos destaca también el del escritor que usa el lenguaje en el contexto de los propios lectores protagonistas de su pequeña o larga historia en cada caso.

                                                                        Ambas circunstancias, la del contenido y la del estilo, se imbrican en las páginas de Lito: un escritor turonés que multiplica desde hace años ambos factores tan necesarios para la investigación asturiana; esa perspectiva etnográfica y etnolingüística a la hora de pintar un paisaje rural con todos los sentidos: palabras, conversaciones con los vecinos, miradas en las fotografías, aromas de los documentos manejados, sabores compartidos con tantos lugareños, en tantas horas de bolígrafo, de libreta y de paciencia… O el tacto, el airín de la corriente en el alma y en la piel a la entrada de las muchas bocaminas y sendas de escombreras pateadas por el autor de pozo en pozo.

                                                                             Así va recorriendo Lito la intrahistoria de los valles turoneses –que diría Unamuno-, entre la vida rural y la urbana, en unas cuencas que fueron pasando del trabayu del campo al de la mina o de la industria; de las caleyas de los pueblos a las calles asfaltadas en las villas; de los trabayos de las muyeres en las minas y en las fábricas, con el tiempo; los cambios de unas costumbres religiosas, sociales, políticas…, a estos tiempos del milenium, tan fluídos y líquidos –que dicen Zygmunt Bauman y compañía.

                                                                                Esa lectura etnográfica, tan necesaria para la investigación asturiana (la micro-, nano-investigación, que diría Amador Menéndez-) se acentúa a medida que los años de reflexión del autor se enriquecen con su experiencia local, su compromiso con sus gentes y sus archivos, fruto de muchos lustros ya de silencio y anotaciones desempolvando documentos notariales, registros parroquiales, testamentos…, caligrafías y símbolos, de difícil interpretación a veces. En las páginas del libro vamos descubriendo las preocupaciones, angustiadas tantas veces, de aquellos turoneses de siglos atrás: tributos, donaciones obligadas, impuestos, limosnas…, que hacían tan precaria la existencia diaria de una inmensa mayoría, antes bastante más que ahora. La historia real de los pueblos, sin divulgar ni en papel ni en digital tantas veces.

                                                                       La otra perspectiva etnolingüística de la lectura fluye en el discurso del autor: nombres de pila religiosos de aquellos niños y niñas, ineludibles en su contexto familiar y social (José, María, Josefa, María José, José María…); citas paremiológicas de los refranes en boca de los lugareños, tan educativas en aquellos contextos (“San Antonio les guarde”, “Hasta mañana, si Dios quiere”…).

                                                                                     En fin, late en las páginas del libro toda un lenguaje educativo en boca de pequeños y mayores, siempre preocupados por sí mismos, pero por los demás al mismo tiempo; aquella envidiable solidaridad vecinal tan necesaria, como sin estrenar, demasiadas veces en estos mismos tiempos. Varios párrafos para comprobarlo a lo largo de los capítulos.

                                                                             Otros muchos aspectos etnográficos (económicos, paisajísticos…) va documentando Lito con palabras y fotografías en estas páginas: los proyectos, tan innovadores en su día, del ferrocarril a Turón; los transportes locales; los problemas comunicativos con León y la Meseta Castellana, los túneles del Payares, las rampas por las carreteras de los puertos, con los carruajes de más de un siglo atrás.

                                                                      No podía faltar en esta documentada lectura del paisaje social turonés la figura de las muyeres en en los tiempos más difíciles. Es el caso de Pilar, en el contexto político de Primo de Rivera. O la pequeña heroína de Santandrés, Sagrario, durante la agitación política de los años treinta. Dos fotografía literarias para la lectura la vida cotidiana femenina en tiempos de dictaduras, represiones, marginación, violencias; un aspecto más, tratado por el autor con detalles de especial valor documental, a la hora de entender un poco mejor la historia de los movimientos femeninos posteriores, desde ya mucho antes de su auge en milenium.

                                                                          Como no falta en esa mirada del autor desde el pasado al futuro los turoneses que dejaron huella: por los distintos colegios y conventos de antaño, por universidades dispares, por otras regiones, por otros países…, en los que fueron, a su modo, protagonistas tantos nativos y nativas de estos valles; médicos, doctores, catedráticos, misioneros…, homes y muyeres que universalizaron el nombre, la historia y el amor a sus pueblos de Turón, mucho antes de la globalización y la glocalización de moda.

                                                                             Otras cuantas páginas dedica el autor a la renovación, a la innovación y a la esperanza (Turón, hora cero), con una referencia minuciosa a todo un grupo de profesionales en busca de un proyecto en perspectiva: análisis, propuestas y soluciones posibles para el futuro de estos valles mineros en transformación inevitable. Es el caso del Centro de Estudios CESVAT, con el trabajo entusiasta de Faustino, Sergio, José Espiño y compañía. La búsqueda imprescindible de ese punto de inflexión: de ese giro necesario para retomar la vida de unos valles, tan acuciante en tiempos de crisis. Un canto de esperanza que va enhebrando (afilvanando) las páginas del libro desde el índice al epílogo.

                                                                                         En definitiva, un libro de Turón, pero un libro en buena parte universal (global y glocal, que se dice ahora), que podría responder a la sugerencia literaria de aquel novelista ruso: “Dame una teja de tu pueblo, y te contaré cómo es el mundo”.

foto la pilarica 1
Junio de 2017. Presentación del libro “Turón, hora cero” en la librería mierense  “La Pilarica. Lito  está acompañado, en este caso , por Sergio Delgado, licenciado en Historia.
Ov. 1
Instantánea realizada por Antonio Fernández   durante los festejos de San Mateo de 2017. En ella están presentes, delante de la iglesia de San Salvador de Oviedo, el autor (4) y algunos de sus amigos  y colaboradores: Andrés (1), Urbano (2), José Antonio (3) y Nicanor(5).