Turón. El fin de una época

 

Turon fin de una epoca:Turón. El fin de una époc

CARACTERÍSTICAS FUNDAMENTALES DEL LIBRO

Dimensiones : 24 por 34

Nº de páginas : 340

Nº de fotografías : 395

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                                      Desde su silla de ruedas, mi padre pudo disfrutar con la lectura de los dos primeros libros entre los años 1995 y 1999; sin embargo,  a partir de ese año, que coincide con la publicación de mi tercer volumen sobre el Valle, “Turón. Crónica de medio siglo(1930-1980)”,todo fue distinto. La enfermedad le iba minando y algunos de los medicamentos que, necesariamente, le eran administrados a diario (Neosidantoína) para prevenir, al parecer, ataques epilépticos, le producían efectos negativos como una somnolencia involuntaria y perdía, con bastante frecuencia, la concentración. Fallecería, finalmente, el 9 de abril de 2001 después de 15 años de postración (precisamente desde el momento en que alcanzó la jubilación que no pudo disfrutar) y la víctima principal sería mi madre que fue la que tuvo que soportar mayoritariamente aquella adversidad.                                                                                                                                                      Tardé bastantes meses en sobreponerme de aquella terrible pérdida, pero la vida sigue su curso y, algún tiempo después, volví a retomar la investigación que tenía iniciada. Como resultado de ello,  en mayo de 2003, saqué a la luz el cuarto libro: “Turón. El fin de una época”. Para esta ocasión vino Manolito Baquero (como siempre un fijo en la mesa de presentación por su experiencia microfónica, por su sabiduría y por su conocimiento radiográfico de la situación social y económica del Valle), Pablo Prieto, presidente de la Plataforma Juvenil y  Zoilo Martínez de Vega, el periodista turonés más importante de todos los tiempos. Baquero, en su línea de siempre, dijo sobre el libro, entre otras genialidades “que tenía más de 200 metros lineales de fotos”. Por su parte ,  Pablo, demostró con su elocuencia por qué había sido, años atrás, el líder estudiantil más carismático de los que pasaron por el Instituto de Enseñanza Secundaria de Turón. En cuánto a Zoilo se refiere, hizo la delicia de los espectadores al recordar anécdotas de aquellos años cincuenta en que formaba parte importante de la tertulia literaria del Bar Nieto en compañía, entre otros, de Manuel Baquero  y el Dr. Zulaica y señaló que “los cuatro libros de Lito son ya uno solo en temario e importancia, que se titula: La historia general del valle de Turón. Gracias a ella podemos conocer nuestro pasado y afirmar sobre él nuestra propia identidad. Y esto tiene para mí tal importancia, que, sin ellos, todos los turoneses de ayer, de hoy y del futuro, seríamos esclavos de esa facultad, siempre dubitativa y aveces mentirosa, que es nuestra propia memoria”.

                          Se celebró este acto como los dos anteriores en la Casa de la Juventud y la afluencia de público fue tan importante que no solo se llenó el local sino que muchos se apiñaban en la puerta y otros optaban por marchar porque , situados detrás de aquella, ya no tenían ocasión de ver  ni de oír nada relacionado con el acto. 

Lº IV Ataneo
2003. Día de la presentación del libro en el Ateneo de Turón (Foto Antonio Fernández)

                                            Al mes siguiente, repetimos los mismos protagonistas con el libro debajo del brazo en el “Club Prensa Asturiana”  y el eco de la nueva entrega fue similar en la capital carbayona. Coordinó el acto, de nuevo, Lisardo Lombardía.

                                            En todas estas convocatorias, podemos asegurar que tuvimos un público esencialmente turonés, que cubrió, prácticamente, el aforo y que seguí recibiendo felicitaciones de toda clase de gentes, como un arquitecto de Madrid que en 2002 me pidió permiso para  utilizar mis libros en un proyecto que estaba preparando para el valle de Turón, o de Ceferino Álvarez, doctor ingeniero e hijo de turoneses exiliados cuando la guerra, que en 2003 trabajaba sobre un libro ambientado en la Cuenca en los años treinta del siglo pasado. También, en octubre de 2004, contactó conmigo Jaime Merello,  un economista   residente en Bilbao. Con este turonés, que pasó toda su vida en la ciudad del Nervión, mantuve una relación en la distancia, entrañable  y sustanciosa, hasta su fallecimiento en 2007. La primera vez que , a través del cable, contactó conmigo, al otro lado del hilo telefónico tenía a un hombre que,  con una voz agradable  y simpática, pronunciaba estas  palabras: “¿Es Vd. Manuel Jesús López? Yo me llamo Jaime y soy hijo de Eduardo Merello que fue director de Hulleras de Turón. En primer lugar quiero felicitarle por el libro “Memoria gráfica del Turón Industrial(1880-1980)”.Efectivamente, su padre había dirigido la Compañía en el periodo 1915-21  pasando a ser, más adelante, gerente de Altos Hornos de Vizcaya y subsecretario de Industria .

                                                              De Jaime Merello conservo numerosas cartas suyas y en la primera de ellas afirmaba que venía ya deseando escribirme desde octubre de 1997 pero lo fue demorando “no por pereza pues a partir de  1950 he escrito miles de cartas. Quizás por primacía de otras obligaciones. Al fin, a través del departamento de Personal del Ayuntamiento de Oviedo, he podido localizarle y he comprobado de que Vd. ¡¡VIVE!!…” Jaime se expresaba en estos términos pues, como luego me confesó, hacía un tiempo que trataba de contactar conmigo pero no lo conseguía. Al fin, alguien le comunicó que era funcionario del Ayuntamiento de Oviedo y de esta forma pudo llegar hasta mí; más adelante, en otra conversación telefónica, me remitía a la página 97 del citado libro que obraba en su poder donde “se puede ver a mi padre con un carácter de hombre fuerte.  En la misma se le ve a Elisa, ya fallecida y a Álvaro (sentado en un almohadón), también fallecido y a Maruchi, revelando su genio, pies al frente, con ¡90 añitos! ahora”. Después de otras consideraciones terminaba diciendo ” Le repito que tengo 82 años pero no sé su edad, solo que nació en El Fabar y en su foto parece un chaval. Que Dios le bendiga. Abrazo fuerte de su buen amigo. Merello”.  En otra de sus misivas me confesaba que”el Rey Alfonso XIII  era un hombre que quería mucho a España  pero que no tuvo la formación de sus hijos…Yo he conocido dos Dictaduras…¡ja, ja! ¡Qué España la nuestra!. Recuerdo que el presidente de Altos Hornos de Vizcaya me contó un día con motivo de la visita del Jefe del Estado  a la factoría de Baracaldo, lo que le había dicho a mi padre, que Franco no le entendía nada de lo que le explicaba”. En otra de aquella sustanciosas esquelas, me señalaba que abriendo el referido libro fotográfico de Turón por la página 107 le evocaba agradables recuerdos de su adolescencia pues allí-prosigue Jaime” están mis amigos, los hijos de Rafael del Riego, y, entre ellos Terele de la que fui novio en el año 1935… Tengo los gemelos que llevaba Rafael del Riego cuando fue asesinado  y gritaba:  ¡Que  vengan mis obreros! ¡Que vengan mis obreros! porque sus ejecutores, al parecer, eran de La Felguera (Langreo)”.

                      En fin…anécdotas, algunas de las cuales nos hacen entrar, forzosamente, en los aspectos más escabrosos de nuestra historia.

 

Indice Lº IV 1 y 2

 

Indice Lº IV 3
Indice del libro

      

 

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                                                                             El periodista Amadeo Gancedo escribió  en La Nueva España sobre el nuevo libro  el 10 de setiembre de 2004 en unas páginas especiales con motivo de las fiestas patronales :

 

      TURÓN. EL FIN DE UNA ÉPOCA

DE NUEVO VUELVE LA HISTORIA TURONESA A VESTIRSE DE LARGO CON OTRA PUBLICACIÓN DE AMPLIO ALARDE LITERARIO Y FOTOGRÁFICO.

                                                                Y una vez más, es el escritor Manuel Jesús López González , conocido cariñosamente por Lito , quien asume el papel de notario con su “Turón. El fin de una época” , un libro que, cerrando todo un ciclo, recoge las inquietudes, la lucha, el afán de un pueblo que no se resigna a aceptar el papel de comparsa que le confieren los poderes públicos, teniendo en la Asociación Mejoras del Valle, junto con Pulso por Turón, la Plataforma Juvenil y otros movimientos vecinales, el motor que a toda costa trata de impedir que la vida se apague en el territorio.  Una obra completa”.                                                       

Artículo de Amadeo Gancedo publicado en el diario “La Nueva España”

 

                                            En este libro  se recoge el acontecer del Valle desde 1980 hasta nuestros días. Es un ciclo de su historia en el que se palpan las inquietudes, la lucha  y el afán de un pueblo que no se resigna a aceptar el papel de comparsa que le confieren los poderes públicos, teniendo en la asociación “Mejoras del Valle” el motor que a toda costa trata de impedir que la vida se apague en el territorio. Luego viene el dasaliento  y la fatiga cuando faltan las respuestas de la Administración. Surgen entonces entidades vecinales (Pulso por Turón, Plataforma Juvenil) que pretenden coger el timón de una nave que está a punto de naufragar. Así entramos en los primeros años del nuevo milenio  en que vuelven a rebrotar las promesas de redención de esta tierra en forma de inversiones millonarias.

                                            El capítulo estrella del libro creemos que es  la presencia de un Censo para todo el territorio. Es el único que existe y  se refiere a las personas que vivían en el año 1933. Consta de 100 páginas (237-336) y su estudio nos ha ocupado dos años de investigación..

                                             La idea de elaborar este Censo surgió al caer en nuestras manos un “padrón de almas” situado hacia 1926 confeccionado por el clero local y restringido exclusivamente a la feligresía de San Martín. Si tenemos en cuenta la ola creciente de laicismo que invadía el Valle desde tiempo atrás, unido a la continua llegada de familias foráneas en busca de trabajo, la población allí representada no supondría más del 15%. Como éramos conscientes de la desaparición de numerosos archivos como consecuencia de la Revolución de Octubre y de la Guerra Civil, los estudios demográficos de la zona en las primeras décadas del siglo XX brillaban por su ausencia. Ese fue el motivo que nos impulsó a plantearnos el reto de preparar un nuevo Censo a partir del recrecimiento del citado padroncillo pero situándolo en 1933. Para ello fue necesario consultar a numerosos turoneses de distintos pueblos entre los 70 y 90 años. Finalmente, haciendo uso de los archivos eclesiásticos del Valle, y, finalmente, hubo que hacer un barrido en cuánto a nacimientos y  matrimonios por una parte y, asimismo, un cribado de fallecidos entre 1916 y 1933 .

                                Para calificar el resultado final de este Censo en el que aparecen las familias con sus respectivos hijos, además de las personas solteras  y viudas nos  apoyaremos en una nota emitida en 1932 por Rafael Caminal, a la sazón Jefe de Topografía de Hulleras de Turón,  en la que estimaba que la población total del Valle ( es decir, entre el barrio del Aprocedorio y L’Agüeria de Urbiés) se situaba alrededor de los 12.000 habitantes. Si nos atenemos a ese número este Censo no va muy descaminado.

                                                 Para concluir este capítulo tenemos que hacer constancia  de la siguiente anécdota:  estando yo inmerso en la elaboración del libro “Turón. El fin de una época”, en 2001, se publicó un libro sobre el Coro Minero. Hasta ese momento, la referencia más extensa del Coro Minero la había realizado yo en un capítulo de mi libro “Memoria gráfica del Turón industrial (1880-1980)” publicado en 1997. Se trata de un estudio de diez páginas de formato 24 por 34 cm. que lleva incluidas once fotografías.

                                          Cuando comencé a examinar aquel volumen, observé que la autoría era colegiada, vale decir, que estaba compuesto, fundamentalmente, de impresiones de algunos vecinos y de vivencias de muchos de los que habían sido miembros de tan emblemática agrupación coral o lo eran en ese tiempo. En total unas cincuenta personas ponían al final de cada escrito su nombre en las páginas del citado libro. Al llegar a la página 41, se escriben los antecedentes del Coro pero, curiosamente, este es el único artículo que no lleva firma. Al ir leyendo las primeras líneas dije para mí, “esto me suena”. Efectivamente: voy a mi libro “Memoria gráfica….” y veo que es una copia con puntos  y comas , de la página 221.  A Julio “Toli”, a la sazón presidente del Coro  Minero, le veía pasar por delante de mi casa camino de las piscinas del Fabar y un día le llamé para felicitarle por la publicación sobre el  Coro y del esfuerzo colectivo realizado para llevarla a buen puerto  que tuvo que ser obra de varios coordinadores…El caso es que, sin preguntárselo directamente, logré que, al final, me diera el nombre de ellos. Eran, básicamente, dos personas. De una de ellas no sospechaba pues le creía incapaz de una acción semejante. Pues bien, al otro, cuya identidad me reservo, porque no merece la pena pronunciar su nombre, le pareció muy cómodo el copiar aquella página y pegarla en el nuevo libro, so solo sin contar conmigo, sino también sin que constara mi autoría apoyándose en esa impunidad que proporciona el anonimato. Esta acción tan fea descubre la catadura moral de tal individuo. Sin dedicarle más tiempo queremos que, al menos,  quede constancia de tan turbia maniobra.